Por qué me fui y por qué hoy te necesito más que nunca.
Hola de nuevo. Si estás leyendo esto, gracias por seguir ahí. Han pasado años desde que el blog de Diario de una Maestra se quedó en pausa y la página de Facebook entró en un sueño profundo. A veces, para seguir enseñando, una necesita parar, observar y, sobre todo, aprender.
Durante estos últimos años, no me he limitado a «estar» en el aula; me he dedicado a experimentar en primera persona. Sentía una necesidad vital de reciclarme, de entender que las niñas y niños que entran hoy por la puerta no son los mismos de hace una década. Sus estímulos han cambiado, sus familias han cambiado y, por tanto, nuestra respuesta docente debe ser distinta.

He dedicado este tiempo a «ensuciarme las manos» con nuevas metodologías, a colaborar estrechamente con la editorial Edelvives en formación, revisión y/o tutoría de materiales. Pero lo más importante ha sido el laboratorio diario: mi propia clase. He probado qué materiales funcionan y cuáles se quedan en la teoría, qué dinámicas calman el ruido emocional y cómo integrar la tecnología sin perder la esencia del construir aprendizajes de forma significativa. Vuelvo porque ahora tengo una ligera idea de qué es lo que las aulas de Infantil necesitan: realismo, práctica y mucha empatía.
¿Por qué volver a escribir ahora? Porque la soledad del docente o la incertidumbre de los padres ante un sistema que a veces parece desbordado solo se curan compartiendo.
Vuelvo por dos razones, o mejor dicho, por dos momentos que me recordaron por qué este diario es necesario:
- La anécdota del lunes: Ese día en que, tras planificar una actividad perfecta de lectoescritura, se te derrama el bote de pintura de dedos justo cuando entra la inspectora o un padre en tu aula, y te das cuenta de que la verdadera maestría no está en el orden, sino en cómo gestionas ese caos con una sonrisa y conviertes el manchurrón en un momento de aprendizaje.
- El «clic» del alumno: Ese momento en que un niño o niña que llevaba semanas frustrado por no conseguir algo, te mira y te dice: «¡Profe, ahora sí me sale solo!». Esos «clics» son los que quiero que construyamos juntos aquí.
Vuelvo para compartir recursos, actividades y reflexiones sobre la práctica docente y, pronto, para vernos las caras en un nuevo rincón: TikTok. Este blog vuelve a ser vuestro diario. Bienvenidos a vuestra casa otra vez.

Deja una respuesta